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NO SOY EMERGENTE, SOY EFERVESCENTE

07 Jun 2024 - 26 Jul 2024
La muestra, comisariada por Roy Laguna, director artístico de La Casa Amarilla, está compuesta por obras de los 14 integrantes de Colectivo Palmo, -siendo tres de ellas pertenecientes a los fondos del Ateneo de Málaga- y 14 artistas de La Casa Amarilla, organizadora de Estival, que homenajean con sus piezas a los 14 artistas malagueños, o afincados en la ciudad, que en aquellos años 60 de rebeldía contra la dictadura, fueron capaces de unirse y crear un colectivo artístico que fuera lugar de encuentro, de intercambio de ideas y de desarrollo de cuantos proyectos fuesen de auténtica vigencia e interés y estaban marginados en el espacio de la cultura malagueña de ese momento, mucho más clásica y académica de lo que estos jóvenes demandaban.  

Texto del comisario, Roy Laguna:

Por lo general, se define a un artista emergente como alguien que se encuentra en las primeras etapas de su carrera, que todavía está en proceso de refinar su estilo, mientras comienza a obtener cierto reconocimiento de la crítica, al mismo tiempo que trata de desarrollar una carrera comercial. Por desconocimiento, tal vez, si no se obtiene el reconocimiento de la crítica ni el éxito comercial las y los artistas se convierten en emergentes toda su vida, y resulta cruel que ni la evolución de su obra, ni su empeño y trabajo sean reconocidos y, en el peor de los casos, que tras años de reconocimiento terminen en el olvido. 

Ese “emergente” es otro adjetivo capitalista que (por desconocimiento o mala leche) trivializa la labor del arte en la sociedad, cuando desde las pantallas nos venden a los mejores artistas emergentes del momento. Y ¿quiénes son? ¿Se merecen un trato privilegiado? y, sobre todo, ¿qué será de ellos si no superan las expectativas del capitalismo?

Hemos dejado de ser emergentes. Somos efervescentes, porque eso conlleva ser hirviente, espontaneo, rápido en ideas y reflexivos en pensamientos. 

En los momentos de efervescencia se tiene sed de cosas nuevas, de goces ignorados, de sensaciones sin nombre y tomamos conciencia de que esta efervescencia general adopta una forma intelectual que nos complementa y nos une. Porque todos los episodios de transformación, importantes de la sociedad, son aquellos en los que se compartió una efervescencia revolucionaria y creadora. 

Esto mismo ocurrió en Málaga en los años setenta, cuando 14 artistas (sin etiquetas de emergente) y en plena efervescencia de la transición española deciden unirse y crear un taller colectivo. En su carta de presentación alegaban lo siguiente:

«Esta idea de unirnos en grupo, con el nombre de TALLER-COLECTIVO «PALMO», la hemos materializado las siguientes personas:

Manuel barbadillo, Juan Bejar, Enrique Brinkmann , Pepa Caballero, Jose Diaz Oliva, Jose Faria, Ramon Gil, Antonio Jimenez , Jesus Labrador, Jorge Lindell, Pedro Maruna, Pepe Miralles, Damaso Ruano, Stefan Von Reiswitz.

Este grupo, es por supuesto, abierto y en el futuro podrán integrarse otros artistas malagueños.

Tratamos fundamentalmente de crear un lugar de encuentro, de intercambio de ideas y de desarrollo de cuantos proyectos sean de auténtica vigencia e interés y estén marginados en el espacio de la cultura malagueña.

En ningún momento hemos pensado dar el carácter de Galería Comercial a lo que desea ser una opción difusora de formas de arte y cultura, que no tienen cabida en los programas de las Galerías tradicionales.” Y añadieron: “No condicionaremos la participación en las actividades a la suscripción y obra gráfica, cualquier actividad dará cabida a cualquier persona interesada. No nos reservamos el derecho de admisión, no está prohibido el paso. No tenemos más pretensión que la de ensayar un cauce de expresión, comunicación y creatividad, al margen de los establecido, y como ejercicio lúdico y sensual”.

Cosas de la vida, investigando sobre el Colectivo Palmo, rescatando documentos, imágenes y entrevistando a los que estuvieron,  surgieron las similitudes entre ellos y La Casa Amarilla, de manera natural: un espacio de encuentro de artistas, de intercambio de ideas y con el interés de acoger proyectos marginados por las galerías de arte tradicionales. No podemos estar más de acuerdo. 

La transversalidad de la mezcla de artistas con diferentes puntos de vista y una meta común, la unión y el desacuerdo donde surgen debates artísticos y pensamientos revolucionarios. Nada de lo que hacemos es nuevo, cierto. Son las visiones paralelas, las intenciones del conjunto lo que permite realizar viajes en la historia para descubrir que los que ya estuvieron sembraron y los que ahora recolectamos tenemos el deber de utilizar la historia para crear espacios y desafíos en nuestro presente. Siempre decimos que el patrimonio de los próximos cien años se está gestando ahora. Y los artistas que se unieron en el Colectivo Palmo, en nuestra humilde opinión, son unos de los mejores precursores del movimiento artístico y cultural de Málaga; y el patrimonio de la ciudad.

Y, como vivimos un estado de efervescencia continuo, surge “No soy emergente, soy efervescente”  un homenaje a estos 14 artistas pioneros junto a 14 artistas actuales de La Casa Amarilla compartiendo sala e historia en el Ateneo de Málaga. 

Un homenaje, a lo nuestro, a todas las personas que (todavía) sienten no tener un espacio en la ciudad que muestre y reconozca su trabajo. 

A todas y todos los que viven en un eterno estado efervescente: Gracias.

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  • Fecha: 07 Jun 2024 - 26 Jul 2024
  • Espacio expositivo:Sala Pérez Estrada
  • Artista/s:Varios/as artistas