LA LÍRICA DEL HORIZONTE
El martes 20 de octubre en la sala Pérez Estrada del Ateneo de Málaga se inaugura la exposición «La lírica del horizonte», del artista Javier Miranda Cartas, que se podrá visitar hasta el 30 de noviembre.
La lírica del horizonte es una exposición que engloba una selección de obras pertenecientes a tres series del pintor Javier Miranda que versan sobre el cielo, el mar y el horizonte como espacio liminal expresivo.
Esta exposición reúne una selección de obras pertenecientes a tres series clave que exploran el cielo, el mar y el horizonte como espacio liminal expresivo.
Pasajes oníricos
La serie Pasajes oníricos reúne un conjunto de obras concebidas como umbrales hacia universos donde cobran vida sentimientos y sensaciones singulares.
Cada pieza canaliza estas vivencias a través de un uso deliberado del color, la forma y la composición, dotándolas de una profunda subjetividad. En ocasiones, la obra nace del proceso de síntesis de la realidad: elementos del entorno cuyo poso emocional es extraído y destilado hasta su esencia pura. Paisajes, cielos, objetos, fotogramas cinematográficos, aromas, sabores, sonidos o percepciones táctiles como el frío y el calor se reinterpretan aquí para dar forma a lo intangible.
Océanos
A través de la representación de fondos marinos, Océanos reflexiona sobre la contaminación emocional que perturba al ser humano contemporáneo.
Las obras presentan escenarios limpios, vírgenes y en aparente armonía, sobre los cuales irrumpen figuras como peces o algas que actúan como elementos disruptivos y contaminantes. Estas formas simbolizan el estrés, la infoxicación, la ansiedad, la frustración o la precariedad: alteraciones externas que quiebran la verdadera naturaleza y serenidad del individuo.
El contraste visual refuerza esta tensión: mientras los fondos se expresan con un lenguaje naturalista, suave y armónico, los elementos disruptivos emergen con colores estridentes y disonantes. Sus siluetas, definidas y punzantes, reclaman un protagonismo agresivo en la composición, evidenciando la fractura entre el entorno y el conflicto interno.
Melodías visuales entre el cielo y el mar.
¿Dónde termina el océano y dónde comienza el firmamento? En la práctica abstracta de esta serie, la línea del horizonte no funciona como un límite divisorio, sino como una transición puramente musical. «Melodías visuales entre el cielo y el mar» nos invita a sumergirnos en un espacio liminal donde la materia pictórica se convierte en el lenguaje de los elementos más inasibles de la naturaleza: el aire, el agua, el viento y la luz.
El primer encuentro del espectador con la obra ocurre a través de su morfología. Al romper con la rigidez geométrica del bastidor rectangular tradicional, las piezas adoptan siluetas biofórmicas e irregulares.
El título de esta muestra no es fortuito. Existe una profunda condición sinestésica en toda la serie. El espectador no se encuentra ante una representación literal del paisaje, sino ante su ritmo interno. El dinamismo y la serenidad coexisten aquí en un delicado equilibrio armónico, permitiendo que la mirada navegue sin prisa por los detalles micro y macroscópicos de las composiciones.
«Melodías visuales entre el cielo y el mar» es, en última instancia, una partitura abierta. Se nos invita a despojarnos de la necesidad de figuración y dejarnos llevar por la marea visual; a escuchar con los ojos los acordes cromáticos y a habitar los infinitos matices de un paisaje que no busca ser descrito, sino profundamente sentido.
Sobre el autor
Javier Miranda Cartas (Madrid, 1983) es un pintor abstracto contemporáneo formado en Arquitectura (ETSAV), disciplina que le aportó un sólido dominio de la composición y el color. Pintor autodidacta guiado inicialmente por su padre, su carrera dio un giro al descubrir el Expresionismo Abstracto y el Color Field. Su obra evolucionó desde el interés por la densidad de la luz (influido por Tanizaki y Clyfford Still) y el trazo gestual, hacia una búsqueda de la raíz emocional del ser humano.
Ha residido en ciudades como Almería, Cáceres, Madrid, Lisboa o Londres, además de la comarca de La Vera, lugares que influyen decisivamente en su trabajo. Ha expuesto en ferias (Just Madrid, Just Lisboa, Estampa) y galerías, participando en iniciativas como el Proyecto AQUÍ.
Su proceso creativo surge de la observación, del sentir la vida, de parar y recoger los estímulos de forma consciente, de reunir lo esencial, lo que conforma las sensaciones y emociones básicas del ser humano.
Para él pintar es un ejercicio meditativo en el que registra el momento, podría decirse que se trata de captar “el ahora imperecedero”, ese instante en el que se está presente, en el que fluye todo aquello que he experimentado y sentido previamente, y sin distracciones va fijándose en la superficie del lienzo. Es algo efímero y puro congelado en el tiempo para poder ser observado y conectar con el mensaje que en él subyace.
Ha desarrollado una lírica propia, una poesía sintética, simbólicamente subjetiva, un lenguaje privado y personal, para dialogar conmigo mismo. Habla en los lienzos de sus experiencias, estado de ánimo, del lugar donde reside y de aquellos donde ha vivido, de sus sueños, sensaciones y sentimientos experimentados.
En el proceso que lleva a cabo se sirve de la abstracción para dar testimonio sobre la vida y sus ingredientes: olores, sabores, sonidos, colores, sensaciones, etc…
En palabras de Javier Miranda:
“Mi pintura se nutre de la experimentación de la realidad de la cual, a través de un proceso de síntesis, destilo la raíz emocional de las cosas. Es por esta razón que en ocasiones se pueden advertir formas o incluso paisajes que aún están presentes después del proceso de digestión que pongo en práctica, pero es evidente que su naturaleza se torna distinta pues lo importante en mis cuadros no reside en representar lo que es, sino en mostrar el cómo se siente. En definitiva, pretendo mediante la pintura llegar a esbozar una arquitectura de las emociones desde un lenguaje simbólico abstracto y de esta forma dialogar conmigo mismo y con los demás.”
