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La Vocalía Ramón Ramos de Libertad de Expresión y de Derechos Humanos del Ateneo de Málaga

POR MIGUEL TELLO REYES

El 19 de junio de 1985, fallecía Ramón Ramos Martín, socio fundador y uno de los promotores del Ateneo de Málaga, avalado por una reconocida dedicación hacia una institución referente en el espacio cultural de la ciudad. Lo hizo principalmente como Secretario de la entidad, acompañando a cuatro Presidentes, puesto que también ocupó durante el período comprendido entre 1976 y 1982, así como el de Coordinador de actividades desde 1983 hasta su fallecimiento. El recuerdo de Ramón Ramos ha perdurado en la memoria de quienes vivieron la actividad del Ateneo durante aquellos años, destacando su esfuerzo y perseverancia por hacer efectiva una hermosa historia cultural que se aproxima a sus cincuenta y cuatro años de existencia. El profesor y Presidente del Ateneo, Juan Antonio Lacomba, afirmaba: “La idea de hacer realidad la institución fue de Ramón, quien en la época de la clandestinidad reunió a varias personas a las que supo poner en la misma nave”.

Su inquietud por abrir ventanas hacia nuevas necesidades culturales en la década de los años sesenta, lo condujo a la realización de actividades socioculturales en el Club El Candado, paso previo a la concepción de un Ateneo para Málaga. Pero su actividad se extendió a otros ámbitos. Su convicción cristiana y el compromiso ante la desigualdad social existente en la ciudad, suscitó su implicación y ayuda hacia los colectivos más desfavorecidos en zonas como la Palmilla o las playas de San Andrés. Una labor velada y desconocida para numerosos allegados durante años. “Un cristiano Atípico, que optó por el cristianismo postconciliar. Su opción estaba más en la línea de lo que llamamos Teología de la liberación”, como lo definió el canónigo y vocal del Ateneo José María González Ruíz.

Tras su fallecimiento, se realizó un sentido homenaje por parte del Ateneo de Málaga en el que su Junta Directiva propuso la creación de una vocalía de ámbito social, que recogiera su ideario. La “Vocalía Ramón Ramos de libertad de expresión y de derechos humanos”. Sus postulados bebían de iniciativas que Ramón había puesto en práctica años atrás, como fue la fundación y establecimiento en la sede del Ateneo, en Plaza del Obispo, de la unidad territorial de Amnistía Internacional, idea surgida ante la falta de un patrón organizativo entre sus afiliados y la dispersión de los mismos en el espacio provincial. Ramón Ramos consiguió agruparlos en el Ateneo, desde donde dio un primer impulso a la organización, llegando a contar con más de cien socios e integrando sus actividades en la programación de la institución. El Ateneo de Málaga había tratado puntualmente la temática relacionada con los derechos humanos desde la sección de Ciencias Políticas dirigida por Ángel Fernández Sepúlveda. Haciendo valer los principios de libre participación y aperturismo democrático de la institución, en enero de 1975, celebraba la conferencia impartida por el procurador Ramiro Cercós Pérez, “Participación política y derechos humanos”.

La actividad de la vocalía Ramón Ramos de Derechos humanos fue muy prolífica durante su existencia. El voluntariado, los servicios sociales, la economía o la jurisprudencia, fueron objeto de coloquio y debate. Sus actos más relevantes giraron en torno a la “Deuda externa y el tercer mundo”, el “25 aniversario de Amnistía Internacional”, “La justicia para el tercer mundo”, “La España que reclama”, “El problema de la mendicidad”, “El crecimiento urbano y sus desequilibrios en una época de crisis: la otra cara de Málaga frente a 1992”, “Desarrollo y crisis del Estado de Bienestar: los retos actuales de las políticas de bienestar social”, “La defensa de los Derechos Humanos en Málaga: el papel de las organizaciones no gubernamentales”,  o “La construcción del Espacio Social Europeo, sus repercusiones sobre Andalucía”. La expectación y asistencia, motivaron la necesidad de espacios más amplios, por lo que se habilitaron los salones de la Sociedad Económica de Amigos del País, la Caja de Ahorros Provincial y la Caja de ahorros de Ronda. Algunos de los ponentes fueron:  Rafael Esteve Secall, Guillermo Pulido, Manuel Fernández González, Juan Ignacio Sierra, Vicente Granados, Sergio Contreras, Francisco Valenzuela, Antonio Millán o Demetrio Casado, sumándose a los actos, distintas organizaciones vinculadas con las temáticas citadas. (Manos Unidas, Escuela Universitaria de Trabajo Social, Cáritas, Seminario Interdisciplinar sobre problemas regionales y urbanos, comisión Justicia y Paz y Amnistía Internacional). Un denominador común fue que estos actos fueron patrocinados por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En las elecciones de noviembre de 1987, fue nombrado vocal de Derechos Humanos del Ateneo, el profesor Antonio García Lizana, corroborando el compromiso del Ateneo con la sociedad civil y la lucha por la desigualdad.

La vocalía se extinguió, pero su legado tuvo continuidad durante las sucesivas décadas con la presencia de actividades representadas desde las vocalías vinculadas a la acción y participación ciudadana, teniendo como protagonistas a Médicos sin Fronteras, Pangea, Oxfam Intermon, Prodiversa o la Asociación pro derechos humanos, entre otras. El fruto a sus trayectorias ha sido reconocido con la entrega de la Medalla  Ateneo de Málaga a entidades como: Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras, Hogar Abierto, Málaga Acoge, Cáritas o Cruz Roja Española.


Fotografía de encabezado: Ramón Ramos junto a Ricardo de la Cierva, febrero de 1980

Artículo publicado en ANS Magazine, edición especial, Mayo, 2020

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