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Evelyne Rigaud: «Cada persona tiene su propia jaula de la que debe liberarse”

FOTO: VICTORIA ABÓN

Por LYDIA MOEZZI RUIZ

Evelyne Rigaud es una artista francesa multidisciplinar, que destaca por expresar sus sentimientos y emociones con la pintura y la performance. Su último proyecto se denomina Pink, que destaca por ser una explosión de 80 obras de color rosa con un hilo conductor que conforma la historia de la autora.

¿Alguna vez te has planteado el significado que le ha otorgado la sociedad al color rosa? Nada más entrar en la sala, el rosa envuelve al espectador creando múltiples sentimientos y preguntas. Por ello, el espacio está conformado por una gran cantidad de detalles, que si los observas con detenimiento, descubres que todo tiene sentido en su conjunto. Las líneas le aportan continuidad. Cada tono transmite una emoción. Los espacios en blanco entre cuadro y cuadro le agregan serenidad. La gran cantidad de focos que la iluminan, le proporciona fuerza e intensidad. Más que una exposición es una gran instalación y así lo denominan la artista del proyecto Evelyne Rigaud y su comisario Manuel Callejón.

Entre sus fuentes de inspiración, la protagonista afirma que Mimi Ripoll fue quien le impulsó a realizar este proyecto. Esta artista, además de trabajar con la abstracción y las formas geométricas, le expuso una afirmación que la acompañó durante todo el proceso de elaboración: «Si hay algo con lo que no te sientas cómoda o no te guste, debes ponerte con ello y trabajarlo, como si se tratara de una terapia para superarlo».

El origen de Pink emana de la performance ‘A u O’, en la que desde dentro de una caja, la autora expresa las frustraciones, los miedos y las inseguridades que le provocan vivir en una sociedad en la que siente que tiene que encajar continuamente. De hecho, la artista sostiene que toda esta exposición ha sido un proceso creativo, pero sobre todo personal. Al principio, le costó mucho adaptarse al color y se mantuvo en su zona de confort creando cuadros con formas rectas y geométricas. Conforme fue avanzando, se sintió más cómoda y segura, lo que le permitió jugar con los ángulos, las tonalidades y crear un leve movimiento en algunas obras. «Hay algunos cuadros que son más arriesgados y otros más básicos para darle ese contraste» añadió Rigaud.

La pintora asegura que es una exposición con mucho juego, ya que se puede adaptar fácilmente a cualquier otro espacio y crear un nuevo mosaico. Es más, cada cuadro está pintado de manera individual, sin pensar en el conjunto, algo que hace aún más emocionante el proceso de montaje. En cuanto a proyecciones futuras, Rigaud pretende mover esta exposición a otros espacios y expandir su público en diversas zonas de Málaga.

Para ella, todo este proceso ha sido una gran terapia. La performance es la parte oscura, ya que muestra sentimientos de rabia, ira, decepción e insatisfacción. Por su lado, Pink ha sido el detonante de este recorrido, en el que la artista ha hecho las paces con el rosa aportándole un nuevo significado fuera de todos los prejuicios sociales. Por ello, esta instalación no sólo se caracteriza por ser visualmente atractiva, si no que está dotada de un gran componente humano, con el fin de que cada persona que la aprecie salga de su propia jaula y se libere.

FOTO: VICTORIA ABÓN

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